
Siempre es un placer leer a Empar Fernández, con esas novelas "gris asfalto" como ella misma las llama. Una novela de lluvia en Barcelona con dos casos por resolver: un atropello que ha producido una muerte y una herida grave y el homicidio de un inmigrante que se ganaba la vida rebuscando en las basuras. El inspector Tedesco, un hombre que lleva mal su viudez, será el encargado de resolver los dos casos. Siempre me gustan las tramas de Empar. No son espectaculares ni de fuegos artificiales. Suenan muy reales tanto los delincuentes como los policías. No necesita ríos de sangre y vísceras; para conmover, sus historias dejan un poso de melancolía que muestra mucho mejor el dolor que producen los crímenes.