No conocía esta novela ni a su autora, Luisa Carnés. Llegué a ella a través de unas amigas que la leyeron en un club de lectura. Me ha gustado mucho y me ha interesado la autora. Nacida en 1905, comenzó a trabajar en un taller de sombrerería con 11 años. Totalmente autodidacta, compaginó el trabajo con la escritura mucho tiempo. Fue periodista y estuvo muy involucrada en política, militando en el Partido Comunista. Después de la Guerra Civil tuvo que huir del país y vivió en México hasta su muerte. Trabajó un tiempo en un salón de té, lo que quizás la inspiró para escribir Tea rooms. La novela nos muestra la situación en el Madrid de los años 30 de un grupo de mujeres que trabajan juntas en unas condiciones terribles, con jornadas de diez o doce horas y una libranza de cuatro horas a la semana. La diferencia entre las clases sociales, las distintas formas de enfrentarse a la pobreza, la doble desgracia de ser mujer y obrera son los principales temas de la novela, que contrastan siempre con los delicados pastelitos de chantilly y fresas. No está mal recordar de dónde venimos.






