Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre


Conocí a la autora de este libro hace poco más de un año, a través de su blog, Lo que me ahorro en psicoanálisis. Recuerdo perfectamente que era una entrada sobre la cacería de un mueble zapatero y que lloré de risa (si no me creéis, leed aquí). Desde entonces soy seguidora fiel de Loque, que es su nombre de bloguera y me ha hecho pasar muy buenos ratos. Por lo tanto, en cuanto supe que publicaba un libro, me entro una absoluta urgencia por leerlo. Hay pocos libros de humor, es un género muy difícil pero, cuando consigues encontrar uno, es un hallazgo maravilloso. Imaginaos a un personaje como salido de una novela de Jane Austen que escribe cartas a su amiga Edwina contando cómo es su vida entre tés, bailes, pretendientes y mayordomos. Pero haced el favor de imaginarlo bien, está escrito por alguien que se sabe de memoria las novelas del XIX y que tiene la gracia por arrobas.  Os gustará si os gusta Jane Austen, o Downtown Abbey o Arriba y abajo o, incluso aunque no os guste ninguna de esas cosas, si tenéis sentido del humor.
Me ha entrado mucha pena porque ya he acabado el libro, no tengo ni un mal frasco de sales que llevarme a la nariz y sospecho que nunca tendré un carnet de baile.


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