DISPAROS DESDE EL TRAPECIO (JAMONA)


La mona Jamona también lee aunque casi siempre escriba de cine. Y además también descubro nuevos talentos. Tanto en el cine como en la literatura —en cualquier arte en general— no haya nada que satisfaga más a esta mona que descubrir un talento nuevo. Acabo de descubrir a Luis Palop que además de escribir libros, también escribe y compone canciones que luego canta. Empezó a hacerlo para ligar, según él mismo declara. Disparos desde el trapecio se nota que lo ha escrito un músico que entiende de ritmo. Es un libro popurrí de relatos cortos. Se saborea a pequeños sorbos. Lo bueno es leerlo despacio, abandonarlo, dejar que los relatos revoloteen un rato por tu cabeza, luego seguir, volverlo a abandonar y así hasta el final. Ideal para quienes tenemos niños y poco tiempo. Se lee como un tiro. Quién sabe si disparado desde el trapecio. Lo malo de tanto relato es que las comparaciones son inevitables. Enseguida aparecen los favoritos que relegan al resto a una suerte de pelotón. Inevitable, pero un error, cada relato es pequeño tesoro. Aplaudo fervorosamente la iniciativa de Ediciones Evohé de publicar un libro que se sale de lo establecido. Valiente actitud contracorriente que merece todo mi reconocimiento. A las pruebas me remito. Aún humea en mí el agradable olor de pólvora disparada desde un trapecio.