
Dirección: Werner HerzogIntérpretes: Rooney Mara, Kate Mara, Orlando Bloom, Domhnall Gleeson
Coged a dos hermanas. Dos hermanas que hablan al unísono. Que caminan al unísono. Que pasan la aspiradora al unísono. O, mejor dicho, lo intentan, pero no pueden porque los sillones están demasiado juntos. Y no saben comprar los billetes de tren porque pulsan la pantalla táctil, sí, lo habéis entendido, al unísono. Imaginadlas excavando un túnel, picando y picando y picando. Al unísono, claro, pero una se cansa y entonces gritan. Y después vuelven a picar. Ya no al unísono, eso sí, así que solo se oye «tac tac tac tac tac tac tac…».
Si os ha resultado irritante solo leerlo, quizá Bucking Fastard no sea para vosotros. Tampoco lo era para mí, pero yo no tenía a nadie que me avisara. Creo que Herzog («O es un genio o es un gilipollas», dirían en Boris) quería mostrar la tierna ingenuidad de dos hermanas sin herramientas para desenvolverse socialmente, dentro de nuestro mundo, a menudo cínico y mentiroso. De ahí que el acoso sea la consecuencia natural de las mentiras sobre el amor verdadero. De ahí que la irritación que sientes tú, que formas parte de ese mundo, sea una reacción espontánea ante lo que se sale de la norma. Si es así, no, gracias, Werner. No me transmitió ni ternura, ni crítica social, ni impulsos utópicos: solo el impulso de salir disparado de la sala de cine.
P. D. ¿¡2 monas!? Bueno, siendo sinceros, todo el apartado técnico funciona. Mención especial para las interpretaciones y para el trabajo de coordinación: no debe de haber sido fácil acompañar a Herzog en su incomprensible decisión de las dos unisonantes protagonistas.



