FATHERLAND (EL MONACIELLO)




Dirección: Paweł Pawlikowski

Intérpretes: Sandra Hüller, Hanns Zischler, August Diehl, Devid Striesow, Anna Madeley

He de admitir que me acerqué a Fatherland sin estar lo suficientemente familiarizado con la figura de Thomas Mann ni con las de sus dos hijos, Erika y Klaus. Aun así, tengo que agradecerle a Pawlikowski que no hiciera de ello un obstáculo: la película deja claro desde el principio el contexto histórico y la importancia del autor para la cultura alemana, de modo que no es necesario conocer previamente su obra para poder seguirla sin dificultad.

Por suerte para mí, además, la propia clave de lectura de la película queda bastante clara desde el título, que juega deliberadamente con la relación del escritor alemán tanto con su patria como con sus hijos.

Me gustó mucho la figura central de Thomas Mann, interpretado por Hanns Zischler y retratado como un hombre estoico, reflexivo y casi inescrutable. Por un lado, contrasta con la hipocresía que lo rodea a su regreso a Alemania: la represión en la zona oriental y el proceso de rehabilitación de la imagen de antiguos colaboradores nazis dentro de la alta sociedad de la zona occidental. Por otro, resulta palpable su distancia emocional como padre, sobre todo al recibir la noticia del suicidio de Klaus, cuyo recuerdo aborda con palabras frías y casi mezquinas.

Más allá de sus significados, la película avanza como un recorrido constantemente marcado por las formalidades, el tono institucional y, desde luego, demasiados coros patrióticos de niños alemanes. Y en medio de todo ello estamos nosotros, como Erika, esperando el momento en que quizá el escritor llegue a mostrar aunque solo sea una pizca de compasión y afecto paternal. Pero, al fin y al cabo, ¿no es demasiado pasar toda la película esperando un único instante de emoción verdaderamente humana?